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  1. El autobús perdido - John Steinbeck

    martes, 30 de marzo de 2010

    The wayward bus (1947)John Steinbeck

    Traducción de Federico y Antón Corriente Basús
    Ed. Punto de Lectura, Madrid, 2007


    "Vas a tener que creer lo que voy a decirte hasta que lo aprendas por tu cuenta... Todo el mundo es una golfa o un vagabundo, y anda perdido alguna vez en la vida. Todos. Y los peores de todos son los que no lo reconocen y lo llaman de otra manera".

    Camille Oaks (Capítulo 20)


    Esta novela es una joya.
    Una joya en bruto y con aristas que arañan la piel, especialmente en lo que respecta a personajes como Van Brunt...


    Es una obra un poco pesimista. Trasmite un sensación aplastante sobre la falta de voluntad de las personas para cambiar, ya sea por comodidad, por cinismo, por desengaño o por desilusión ante las circunstancias de la vida. Cada uno de los 10 personajes que pasean palmito por entre estas páginas están solos, deben cambiar, lo saben, pero no hacen nada al respecto, sino que gastan sus esfuerzos en mostrar un buen plumaje o en forzar a los demás a aceptarles tan y como son.
    Juan Chicoy lo intenta, intenta cambiar de vida. Entrega su voluntad a Nuestra Señora de Guadalupe soñando con la libertad en su México natal, pero sucumbe a la pereza. Su mujer, Alice, ni se lo plantea: ella prefiere evadirse ahogándose en whisky con cerveza. Por su parte, la rubia Camille Oaks tampoco cambiará -si acaso, de nombre-, no hasta que su belleza y su cuerpo aguanten. Continuará tirando de esa clase de vida hasta no poder dar un paso más. El Sr. Pritchard le ofrece un puesto de recepcionista (cap. 17), pero Camille o bien no se fia o no quiere fiarse, y rehúsa. ¿Y el Sr. Pritchard? ¿Después de su ayuda a Van Brunt o de padecer las salidas de tono de su mujer Bernice, cambiará? Posiblemente no, porque eso supondría cambiar de vida de forma radical y él tiene miedo. Demasiado. La Sra. Pritchard tampoco evolucionará tras la experiencia vivida con el resto de sus compañeros de viaje, ni aún tras habérsele quedado grabada la conversación sobre Loraine que mantienen Camille y Norma. Norma tiene el arrebato y el coraje de dejar su trabajo como camarera en Rebel Corners, pero encontrará otro similar en San Juan de la Cruz o en Los Ángeles. Ernest Horton ni se plantea el cambio, ¡demasiado tiene con sobrevivir! Y máxime yéndole como le va. Y encima, si tuviera que volver a la guerra, volvería. ¿Tal vez Kit Carson, alias Pimples, hará algo diferente con su vida después de todo? No. Empezará su curso sobre radar y eso no le reportará gran cosa: seguirá trabajando como mecánico en Rebel Corners, junto con Alice y Juan. Y cada día verá cómo el Swetheart saldrá a las 10:30 a. m. y regresará por la tarde a eso de las 4:00 p.m. Y así, día a día...

    Fue desde el capitulo 19, dedicado a Van Brunt, cuando me di cuenta de que algo pasaba con estos personajes. Van Brunt es quizás el único del que sabemos con certeza que ha sufrido un cambio. Ya no le tendrá miedo a nada, porque lo que más temía le acaba de suceder. En definiva, Steinbeck da a entender que, pese a que un individuo no pretenda cambiar -sea cuales sean sus motivos-, hay que aceptarlo tal y como es, pues probablemente ese individuo esté haciendo lo propio con nosotros mismos. Además, ¿quien es nadie para juzgar a nadie? Es la esencia de la dignidad humana. El respeto y la aceptación del prójimo.

    San Juan de la Cruz aparece en lontananza, al final de la carretera... Como dice Camille, todos nos sentimos perdidos en algún momento de nuestra vida, pero ¿estamos preparamos para el cambio, o para la aceptación de nosotros mismos? San Juan de la Cruz aparece al final de la carretera... Y quién sabe si allí le espera un cambio sustancial a alguno de ellos.


    "Mi viejo tenía fe en dos cosas. Una era que la honradez se veía recompensada de una forma o de otra. Pensaba que si un hombre era honrado, de alguna manera saldría adelante; la otra, que si trabajaba duro y ahorraba, podría reunir un dinerillo y sentirse seguro. (...) Se dió cuenta de que los personajes más admirados no eran honrados en absoluto. Y murió preguntándose, haciéndose cruces, algo espantoso, por qué las dos cosas en las que había creído no servían: la honradez y el ahorro."
    Ernest Horton (Capítulo 17)


  2. 6 comentarios:

    1. Jorge dijo...

      Gracias a ti por tu Blog, aunque me aterra pensar las consecuencias pecuniarias que puede llegar a tener:-D

      Tras leer tu entrada me resulta tentador “El autobús perdido” y me lo apunto, aunque debo decir que no termino de estar de acuerdo con Steinbeck. Creo que una constante en el comportamiento humano es el criticar y juzgar la forma de ser de los demás y como encaran las situaciones y más que aceptar voluntariamente, todo lo relacionado con otros individuos, acaban resignándose o viéndolo como algo contra lo que no pueden luchar. En fin, no se si quizás sea más un problema que radique en la diferencia entre el ser y el deber ser. En todo caso, por lo que has puesto, debe ser interesante el tratamiento que hace de los personas y como actúa su “sino” en el desarrollo de la vida de cada uno.

      Por lo que parece, muy concienzuda va a ser esa inmersión vas a hacer de la obra de Steinbeck. En cuanto a animarte antes con unos u otros libros, no se si hay que fiarse de los órdenes preestablecidos pues no todas las personas perciben siempre lo mismo ni un mismo sujeto acaba con sensaciones similares ante lecturas en momentos temporales disímiles. Independientemente de la decisión que tomes espero que nos vayas comentando.

      Lo que yo he leído de Steinbeck tampoco es mucho, “De ratones y hombres”, “La perla”, “Hubo una vez una guerra”, “El poni rojo”, “La Taza de Oro” y “Los hechos del rey Arturo y sus nobles caballeros” y tengo pendientes “El invierno de mi desazón”, “La luna se ha puesto”, “Al este del Edén”, “Las uvas de la ira” (que ya irán cayendo con el tiempo) a los que quizás se sume el de “El autobús perdido”.

      He visto que tienes una entrada de Zola, ¿Has leído “Yo acuso”? Lo del juicio Dreyfus y no me decido. Aunque, si he de ser sincero, aun no le he entrado a este autor por más que me tienta “Germinal” nunca acudo a su reclamo.

      Un saludo!

    2. Hypathia dijo...

      ¡Jorge!

      ¡¡Te envidio!! =_=

      Sí, de veras. Por dos cosas: por no haber leído aún "Las uvas de la ira" ni "Germinal". Por ser dos tesoros que aún tienes por descubrir. Por los buenos ratazos que te esperan, por lo que te hervirá la sangre en las venas con algunos pasajes.
      Sí, hasta por eso... ^_^

      No te envenenes, ve a la biblioteca o, más cómodo: échale un vistazo a esta página:
      http://www.bibliotheka.org/
      A mí me da la vida con las obras que no son muy extensas :P . Además que a quienes nos gusta leer... tal y como va la vida, no ganamos para comprar libros. Porca miseria. Pero ¡hay que luchar!

      No eches en saco roto esas obras, Jorge, de verdad. Ni "El autobús perdido". Es una maravilla: no tiene apenas argumento de tan simple que es, y algunos personajes son tan redondos que asustan. Aparte el detalle con que Steinbeck les da forma... Imagina 10 personas conviviendo, todas con sus luces y sombras, todas interactuando entre sí. Algunas basando su felicidad y su seguridad en otras. Otras eludiendo y renegando lo que puedan tener de humanas.

      Ha sido una muy buena lectura. ^^

      ¡Un saludo, Jorge!

    3. Gabo dijo...

      Hay personas que parecen destinadas al liderazgo y Juan es una de ellas. Tiene la vida que desea, aunque a veces se cansa de ella. Le gusta su trabajo, su mujer y su estilo de vida, aunque a veces los contratiempos hacen que piense en huir, abandonarlo todo y empezar de nuevo en otro sitio. Pero como ha vivido lo bastante, sabe que no existen paraísos soñados, y tras algo de descanso y un desahogo, vuelve a asumir su papel en la vida, a hacer aquello para lo que está destinado, lo que todos esperan de él.

      En mi opinión, ningún personaje decepciona, por lo que dices, Hypathia, porque todos siguen el camino marcado, pero el que menos lo hace es Juan. El dueño de sus destinos.

      Me encantaron tus reflexiones ;)

      Besos.

    4. Carmen dijo...

      Haces unas entradas tan buenas, Hypathia, que a cada libro que comentas... me entran unas ganas terribles de leerlo!
      Besos.

    5. Hypathia dijo...

      ¡Léelo, Carmen! No te arrepentirás, apuesto algo. Solo por descubrir a ese personaje del que habla Gabo, Juan Chicoy, merece ser descubierto.

      Gabo, por cierto, menuda semblanza. ^_^ La verdad es que es un tipo muy peculiar... Aunque yo sería más cruel: creo que no cambia por comodidad. Soportar a Alice tiene que ser un reto diario, ¡menos mal de que 4:30 a 10:00 la pierde de vista, a diario. Si no, estaría medio loco. =_=

      ¡Gracias!

    6. Bartleby dijo...

      Aún no he leído nada de Steinbeck, algo que pienso reparar pronto, pues todo el mundo habla muy bien de él. Había oído hablar de un par de libros suyos pero no de éste. Me gusta el título y me parece muy interesante lo que cuentas, así que anotado queda. Un saludo.

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